A más de un año y medio de haberse conformado la Municipalidad de Monteverde, la comunidad empieza a cuestionarse sobre los cambios que deberían notarse en materia de planificación y construcción.
Por décadas, Monteverde dependió de la Municipalidad de Puntarenas, lo que limitaba la autonomía y la capacidad de ordenar el desarrollo local. Con la creación del nuevo gobierno municipal, se generaron altas expectativas de que estos vacíos se empezarían a corregir. Sin embargo, vecinos y sectores productivos señalan que persisten problemáticas históricas que aún no encuentran solución.

Uno de los temas más señalados es el de los permisos de construcción. En la comunidad se reconoce que hay edificaciones antiguas difíciles de regular, pero preocupa que en obras nuevas sigan apareciendo deficiencias; ausencia de parqueos en locales comerciales, falta de espacios de carga y descarga, así como otros requisitos básicos de ordenamiento.
Según señalan vecinos, este tipo de situaciones refleja que, pese a contar con una Municipalidad propia, todavía no se perciben avances significativos en planificación urbana, lo que genera comentarios de inconformidad y molestia en la comunidad.
La gran pregunta que muchos se hacen en el cantón es: ¿en qué etapa estamos realmente a nivel municipal? ¿Cuándo se empezarán a notar no solo obras de caminos, sino avances en temas esenciales como urbanización, sostenibilidad, movilidad, seguridad, permisos de construcción y hasta el control de la contaminación en quebradas, aspectos que representan directamente la calidad de vida y el futuro de Monteverde?
La expectativa es clara: que Monteverde, con su autonomía recién estrenada, empiece a dar señales de un modelo de desarrollo distinto, con procesos más rigurosos y acordes a las necesidades de una comunidad y un destino turístico de clase mundial.
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