Cinco familias deportadas desde Estados Unidos fueron acogidas por la Asociación Los Amigos de Monteverde, una organización de raíces cuáqueras que decidió ofrecer alojamiento y apoyo a personas que llegaron al país tras un proceso irregular de deportación.
En total, 17 personas —entre ellas varios niños— viven actualmente en la zona, luego de permanecer detenidas durante semanas en el Centro de Atención Temporal a Migrantes (CATEM) en Paso Canoas. Su llegada a Costa Rica se dio luego de ser expulsadas de Estados Unidos sin una revisión adecuada de sus solicitudes de asilo.
Uno de los casos más representativos es el de German Smirnov, un ciudadano ruso que huyó con su esposa Anastasia y su hijo Timur tras denunciar persecución política en su país. En mayo de 2024, la familia cruzó México con la intención de solicitar asilo en Estados Unidos mediante el programa CBP One. Sin embargo, tras el cambio de gobierno en Washington y la cancelación del programa, fueron detenidos durante más de un mes en un centro migratorio estadounidense y posteriormente deportados, sin oportunidad de presentar su caso.
Al llegar a Costa Rica, fueron trasladados al CATEM, donde permanecieron bajo condiciones restrictivas, sin acceso a información clara sobre su estatus migratorio ni asesoría legal. En junio, la Sala Constitucional ordenó la liberación de estas personas y exigió al Estado definir su situación de manera individual, además de reconocer los daños sufridos durante su detención.
Tras ese fallo, los cuáqueros de Monteverde, junto con el apoyo de la organización American Friends Service Committee (AFSC), gestionaron el traslado de cinco familias hacia la comunidad. Allí encontraron techo, alimentación, ropa y la posibilidad de que los niños ingresaran a los centros educativos locales.
La Asociación Los Amigos de Monteverde, con más de siete décadas de presencia en la zona, mantiene una tradición de compromiso social y humanitario que ha distinguido a la comunidad cuáquera desde su llegada al país en 1951, cuando escogieron Costa Rica por ser una nación sin ejército y con valores de paz.
Pese al apoyo recibido, las familias continúan enfrentando dificultades legales. Ninguna cuenta aún con el Documento de Identidad Migratoria para Extranjeros (DIMEX), requisito indispensable para trabajar formalmente, afiliarse a la Caja Costarricense de Seguro Social o acceder a servicios financieros.
El caso plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado costarricense para responder ante situaciones migratorias complejas y la importancia del rol de las comunidades locales en brindar soluciones humanitarias. Monteverde se convierte, una vez más, en ejemplo de organización y solidaridad ante los vacíos institucionales.
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