La lapa verde (Ara ambiguus) es una de las aves más impresionantes y amenazadas de Costa Rica. Con su plumaje vibrante y su vuelo majestuoso, esta guacamaya ha sido símbolo de biodiversidad… pero también de lucha por la supervivencia. Su historia está profundamente entrelazada con la del almendro de montaña, un árbol sin el cual su existencia se vuelve casi imposible.
Una relación inseparable.
La dependencia de la lapa verde del almendro de montaña es casi total. Alrededor del 90% de sus nidos se encuentran en cavidades de este árbol, que solo se desarrollan en ejemplares adultos que superan los 100 años. Estas cavidades, de hasta 2 metros de profundidad, ofrecen la seguridad y condiciones necesarias para anidar entre diciembre y junio.

Además, los frutos del almendro representan hasta el 80% de su dieta durante la época reproductiva. Por eso, la disminución de estos árboles implica directamente una caída en las posibilidades de reproducción de la especie.
Amenazas históricas y actuales
Durante años, las amenazas más graves para la lapa verde fueron:
El robo de pichones, que eran vendidos como mascotas y la pérdida de hábitat, por tala de bosques y expansión agrícola.
Gracias al trabajo de comunidades y científicos, se implementaron medidas que marcaron la diferencia:
Estudios de radiotelemetría para ubicar nidos y conocer su ecología.
La criminalización del robo de pichones.
La creación de una veda para proteger al almendro de montaña.
Estas acciones evitaron que la especie desapareciera en el país. Sin embargo, la lucha continúa. La tala ilegal de almendros, pese a la veda, pone en riesgo todo el esfuerzo logrado.

Un futuro por proteger
Aunque su situación sigue siendo delicada, la lapa verde representa también una historia de esperanza. Diversas organizaciones han promovido su monitoreo, reproducción asistida, y la protección de corredores biológicos donde pueda prosperar. Hoy, muchas comunidades ven en su protección una oportunidad de educación, turismo responsable y conexión con la naturaleza.
Proteger a la lapa verde no es solo conservar un ave: es preservar un símbolo de los bosques tropicales, de la vida que depende de ellos, y de nuestra responsabilidad como sociedad para asegurar su futuro.
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Este artículo es un trabajo de investigación de Zona Alta Medios. Agradecemos especialmente a Alexander González Vega, coordinador del Programa de Corredores Biológicos y Sistema de Reservas Privadas del Centro Científico Tropical de Costa Rica, por su valioso aporte.
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